¡Entrevistamos a Beatriz Ros! La anfitriona de La Cena de los Malditos.

Beatriz Ros, consolidada actriz y cantante de grandes musicales, nos da su perspectiva sobre la segunda temporada de La Cena de los Malditos. Nuestra genuina Madame Dissolue, nos desvela los principales secretos de cómo vive ella el personaje, qué momentos le hacen sentir única en el escenario y cómo se ha documentado para llegar a ser la guía de los “malditos comensales” en esta historia de lujosa decadencia.

Ser la anfitriona de la cena espectáculo de referencia en Madrid no es tarea sencilla y convertir Teatro Bodevil en una increíble mezcla de cabaret, teatro circo, musical y acrobacias es un reto que no está al alcance de cualquiera, y menos cuando la interactuación con el público, sus queridos “malditos”, es tan directa y dinámica.

En este marco, os dejamos lo que nos contó hace unos días Beatriz Ros en su camerino durante el descanso de la obra.

Autor (fotógrafo): Gabino Jove. Fuente: revista Stylo3

 Autor (fotógrafo): Gabino Jove. Fuente: revista Stylo3

¿Qué expectativas tienes para la segunda temporada de La Cena de los Malditos?

Si como punto de partida tomamos el éxito que tuvimos durante la primera temporada, eso ya… ¡sería fantástico! Pues, realmente, tuvimos una muy buena acogida.

Además, el estreno del pasado viernes 18 de septiembre tuvo una afluencia increíble, con un público entregado que nos mostró una calurosa bienvenida. Así que, de entrada, ¡espero que mantengamos la misma línea durante la nueva edición!

Por otro lado, como se trata de un show vivo, que tiene un alto componente de improvisación, estoy segura de que la obra va a seguir creciendo. La Cena de los Malditos es una cena-espectáculo sin barreras, en la que realmente no hay dos funciones iguales, y esto es debido a la exención de límites que poseemos a nivel interpretativo.

Lo cierto es que tenemos libertad para ir haciendo números nuevos, por lo que el público que haya venido la temporada pasada, debe saber que si viene a vernos de nuevo va a encontrar algo diferente e innovador.

De hecho, estamos dando una vuelta a la obra y empezando a preparar cositas nuevas para octubre. Esto nos favorece tanto a los artistas, para darnos vida, como al público, ya que la interacción siempre es diferente en cada espectáculo. Así que, ¡todo el mundo que quiera puede venir y repetir!

¿Qué te gusta más de tu personaje? ¿Con qué te sientes más identificada?

El papel de Madame Dissolue saca a la Beatriz Ros más atrevida y descarada.

Realmente tengo mucho del personaje en cuestión, obviamente no en el plano personal (ya que soy mucho más tranquila y nada nocturna), pero sí a nivel de expresión corporal. Soy una persona muy expresiva, por lo que este papel me permite llevar esa expresividad al límite.

Lo cierto es que todos los días vivo una catarsis –ya no tanto de texto, porque estoy un poco ceñida al guión– sino a nivel corporal, pues me permito hacer todas las bufonadas que se me ocurran, ¡y más!

¿En qué parte de la obra te sientes más cómoda? ¿Qué momentos disfrutas con mayor intensidad?

El momento que más disfruto es, sobre todo, cuando conectamos con el público. En algunas ocasiones, acuden espectadores que son ciertamente peculiares y que hacen que toda la compañía cambiemos un poco el recorrido del espectáculo.

Cuando acaba la función, siempre recordamos lo que ha aportado esa persona en concreto. Que no crea la gente que nos olvidamos de ellos, ¡hay personas que nos calan muy dentro! Así, muchas veces entre el elenco de artistas nos preguntamos ¿te acuerdas del que hizo…? ¿Y del que bailó con…? Se quedan en nosotros como personas especiales que han hecho que nuestro espectáculo crezca.

La verdad es que cuando sucede ese día, que viene un grupo de amigos, una despedida de soltero/a, una pareja, etc. y aportan algo nuevo, hace que toda la compañía nos adaptemos a su historia y a su energía, y… ¡eso es fantástico!

No obstante, otro de los momentos que me hacen disfrutar al máximo es el concepto de cantar desde un personaje, los numerazos, dices… ¡uahhh! Te sientes como si estuvieras haciendo un videoclip, ¡me encanta!

¿Tuviste una preparación previa del papel? ¿Te documentaste para interiorizar el personaje?

Sí, bueno, cuando comencé la preparación del personaje, la dirección artística me hizo llegar una especie de imaginario de la época, de la indumentaria que componía el vestuario, de los accesorios que debería usar, etc. Todo ese material me ayudó para ubicarme en la escena y concebir mejor mi personaje.

Por otro lado, yo creo que –inconscientemente– me he ido a gestos y actitudes que he visto en películas ambientadas en el siglo XIX, ese comportamiento tan refinado y estirado. Sin embargo, como el personaje de Madame Dissolue acaba haciendo honor a su nombre, mi interpretación va decayendo y derivando en cualquier cosa, ahí ya sí que me pierdo y comienzo a divagar en el desenfreno más absoluto. 

Esta es una pregunta con una pizca de SPOILER, ¿Llegarás a querer algún día a Sara?

Como Beatriz Ros, creo que esta mujer, Madame Dissolue, de partida ama y odia a todo el mundo. Es decir, es como si tuviera mucha atracción con todo el que la rodea pero luego realmente quiere que la dejen hacer su vida como ella quiere.

Así que no lo sé, yo creo que al final… ¡vete tú a saber! Yo le encuentro un punto de generosidad al personaje, y más sí se trata de amor. Yo creo que la terminará queriendo, aceptándola como una maldita más y ¡lo que haga falta! Pero… ¡a saber, a saber!

 

La Cena de los Malditos ha comenzado ya su segunda temporada con aires renovados tras una primera en la que más de 32.000 “malditos” fueron guiados por Madame Dissolue por la mejor cena espectáculo de Madrid. No pienses en un restaurante espectáculo, ni en un teatro o un musical, va más allá, esto es La Cena de los Malditos ¿Te la vas a perder?